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excusas provocan el fracaso

Empieza a tomar responsabilidad de tu vida

Como coach, recibo muchas consultas de personas que dicen que quieren mejorar su vida. Sueñan con una vida mejor y afirman que ahora es el momento en que están listos para tomar las decisiones y las acciones necesarias para convertir esos sueños en realidad. Con una cantidad de tiempo limitado, tengo que tener cuidado con la manera que asigno mi tiempo. No es posible ayudar a todos individualmente, por mucho que me guste. Para poder decidir, trato de dividir a aquellos que se responsabilizan por su vida y aquellos que no se responsabilizan por su vida.

He aprendido durante muchos años de coaching que es poco probable que las personas que no se responsabilizan tengan éxito en hacer cambios significativos en su vida. Un coach será de gran ayuda, pero es el cliente quien debe asumir la responsabilidad de implementar los cambios acordados. He aprendido a reconocer algunas señales que indican si la persona está dispuesta a asumir la responsabilidad o no. Vale la pena tomarte unos minutos para analizar tu propio comportamiento y determinar si eres responsable de tu vida o no.

Es importante que sepas algo antes de leer lo que sigue: No se aplica únicamente a los emprendedores. Cualquier persona debería seguir eso para su desempeño personal, no se limita a los negocios.

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1- Deja las excusas

Las excusas provocan el fracaso.
— D. Soitout

Deja de culpar a tu pareja, a tus padres, a tu economía, a tu educación, a tu cultura o al perro por tu desgracia. Culparte te mantiene en modo víctima y te roba la posibilidad de cambiar tu situación.
Cuando dejas de culpar los demás y aceptas la responsabilidad, cambias de víctima a vencedor. Ahora puedes ver la situación y decidir qué hacer al respecto.
Pregúntate a ti mismo: “¿Cuál es mi papel en esto?”

Excusas para tu fracaso, excusas acerca de tus decisiones en tu vida, excusas acerca de lo que sientes que no haz logrado y lo que no tienes: Es lo que alimenta el pensamiento disfuncional y, en consecuencia, las acciones y conductas indeseables.

Poner excusas en lugar de asumir el 100% de responsabilidad por tus acciones, tus pensamientos y tus metas es el sello distintivo de las personas que no logran tener éxito en sus vidas profesionales Y personales.

Parte del poder de asumir la responsabilidad de tus acciones es que silencies la voz negativa e inútil en tu cabeza. Cuando dedicas tu tiempo de reflexión al éxito y al logro de tus objetivos, en lugar de poner excusas, liberas el espacio emocional que antes estaba habitado por la negatividad.

Esto es especialmente cierto ya que esa voz negativa en tu cabeza reproducirá interminables cintas de insatisfacción y ensayará resultados negativos, insatisfactorios una y otra vez. La próxima vez que te encuentres produciendo una excusa, ya sea para un proyecto tardío, una meta no alcanzada o un proyecto que haz elegido para trabajar, recuerda con delicadeza: no hay excusas.

Interrumpe esa cinta incesante que se está reproduciendo en tu mente y deja de repetir esa conversación llena de excusas. Pasa tu tiempo de reflexión planeando tu próxima aventura exitosa. El pensamiento positivo se convierte en un hábito útil. Las excusas provocan el fracaso.

2- Deja de quejarte

No hay nada que odio más que la gente que se la pasa quejándose. Quejarse es otra forma de culpar y jugar a la víctima como si no tuvieras otra opción. También muestra que te enfocas en lo negativo, en las cosas que van mal, en cosas que te pasan. En todo lo que no va según lo planeado, hay un regalo, hay una imagen más grande.

Pregúntate a ti mismo, “¿Cuál es el regalo aquí? “¿Qué puedo aprender de esto?”

Leer también: Renuncia a esto para tener éxito

3- No tomes nada personal

Esto es un problema grande. Suponer que todo se trata de ti. Tomar cualquier forma de desacuerdo como un ataque personal. Recuerda, no tienes control sobre cómo responden otras personas, solo tienes control sobre cómo respondes tú.

Niégate a tomar cualquier cosa personal. Lo más probable es que no se trata de ti, sino del tema en cuestión. En lugar de hacer suposiciones, más bien haz preguntas. Esta es una práctica muy poderosa y liberadora, con infinitas sorpresas.

Pregúntate a ti mismo: “¿Se trata de mí, o el tema en cuestión?”

4- Usa el poder de la intención

Tienes el poder de elegir. De hecho, estás tomando decisiones todo el tiempo. Té o café, vestido rojo o vestido negro, cabello hacia arriba o hacia abajo, yoga o salir a correr. Incluso al no tomar decisión, estás tomando una.

Conviértete intencionalmente en tomar decisiones teniendo en mente una visión. Una visión para tu vida, tu negocio, tu relación, tu salud, tu riqueza, etc… Vivir intencionalmente, tomando decisiones deliberadamente para avanzar hacia la manifestación de tu visión o resultados, es responsabilizarte conscientemente de tu vida.

Pregúntate: “¿Decir que si a esto me está moviendo hacia mi meta?”

5- Busca lo bueno en las personas

Hay un dicho que nos juzgamos a nosotros mismos por nuestras intenciones y juzgamos a los demás por sus comportamientos.
Crea un nuevo hábito en buscar las intenciones detrás del comportamiento de las personas. Muy a menudo, cuando entendemos de dónde viene alguien, dejamos de lado el juicio.
Una excelente práctica es quitar las etiquetas que sujetamos a las personas como baberos alrededor de sus cuellos y eso de alguna manera nos da permiso para tratarlos de la peor manera posible. A menudo esto se aplica a las personas más cercanas a nosotros.
Pregúntate: “Si solo lo veo como un ser humano, ¿cómo responderé de manera diferente?”
Otra práctica efectiva es escuchar para comprender en lugar de escuchar para responder. Esto significa practicar haciendo preguntas para entender realmente lo que significa la otra persona, en lugar de esperar la oportunidad de interrumpir y expresar tu opinión.
Esto te permite asumir la responsabilidad de tener conversaciones iluminadas y relaciones satisfactorias de manera intencional, ya que la persona con la que estás hablando apreciará tu atención, agradecerá y confiará en ti y te apoyará a cambio.

6- Se honesto contigo [email protected]

Para asumir la responsabilidad de tu vida, debes abandonar todas las excusas. Conoces esas viejas historias que pasas como hechos de la vida, por lo que ni siquiera intentas hacer los cambios necesarios, por ejemplo:

  • Soy demasiado viejo
  • Soy demasiado joven
  • Estoy demasiado ocupado
  • No puedo pagarlo
  • Esas cosas no le pasan a gente como yo

Hay muchos más ejemplos que podría dar, pero estoy seguro de que entiendes el punto. Corta las excusas; corta la mierda; asuma la responsabilidad de tu vida y haz los cambios que realmente te gustaría hacer.

7- Saber que tienes opciones

De todas las historias tontas que nos contamos, quizás la más tonta de todas es “no tuve otra opción”. Cuando hacemos algo de lo que nos arrepentimos o sabemos que realmente no deberíamos haberlo hecho, sacamos esta bella excusa. Creemos que nos exime de toda responsabilidad por los resultados de nuestras decisiones.

Independientemente de la situación, siempre hay una opción. Puede ser una decisión desagradable y puede parecer que no hay una alternativa realista, pero sí: tienes que tomar una decisión. Las personas más efectivas se responsabilizan de sus decisiones y están dispuestas a defenderlas; incluso si les quita popularidad.

Acerca del Autor: El Equipo Damien Soitout Diamante
El equipo de Damien cultiva, cura y comparte las historias y principios básicos de Damien Soitout para ayudar a los demás a lograr una vida extraordinaria.

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